Viaje al País Vasco desde Alicante. Etapa 1: Alicante-Denia

publicado en: Cronicas de viajes | 1

Apenas tres meses despues de comprarnos la caravana, y aprovechando las vacaciones de Agosto, decidimos pasar parte del verano en el Norte de España y visitar entre otras la ciudad de San Sebastian.

La incognita: viajar con dos niñas de dos años y medio. ¿se marearian? ¿parariamos a hacer pis cada media hora? ¿se pondrian a llorar y nos pondrian histéricos?

Lo mejor de viajar en caravana, es que salvo en las zonas de costa en Agosto, no es necesario reservar previamente en el camping. Esto te permite improvisar el viaje y hacerlo realmente a medida. ¿Te gusta un sitio? Pues te quedas.. ¿no te gusta? Pues te vas antes de lo previsto… Genial !!

 

Nosotros llamabamos por telefono algunas horas antes de llegar, para confirmar los precios de los campings y preguntar si quedaban plazas disponibles. En ninguno tuvimos problema.

En un primer momento queriamos salir de Alicante y llegar a Teruel, donde pensabamos descansar en la Sierra de Albarracin. Pero el viernes 16 de agosto comenzó una fuerte tormenta en la zona y amenazaba con durar todo el fin se semana.

Aconseje a mi mujer salir el domingo 18, ya que tenia mos libre hasta finales de agosto pero ella queria salir ese mismo dia.

Como la unica zona donde no llovía era la costa, decidimos pasar el fin de semana en el camping Los llanos, en Denia. Grave error.

Caravana sin luces.

Aquel dia estabamos realmente gafados, pues aparte de salir tarde (sobre las 7) cuando llegamos a recoger la caravana las luces no funcionaban. Aquello casi nos hace retrasar el viaje, pero entonces desmonte la piña y vi un puñado de cables sueltos. Busque por Internet con mi tablet y encontre un esquema de conexion electrica de 7 polos que me guió para volver a colocarlos. A eso de las 8 salimos.

Existen varias cosas que te pueden amargar la llegada a un camping, y ese dia nos pasaron todas.

Para empezar, GPS nos llevó por una zona sin urbanizar proxima al camping, y una de las alcantarillas sobresalia sobre el pavimento, ya que el asfalto aun no estaba puesto. Al pasar por encima de la alcantarilla oimos un golpe. No le dimos mas importancia y seguimos.

La accidentada llegada al camping

Al fin llegamos a eso de las diez de la noche, ya oscuro, al camping Los Llanos. En la recepción, me dijeron que iban a cerrar, que escogiera rápido una de las tres parcelas libres que quedaban (las que no queria nadie vamos) y que volviera rápido con la documentación para tramitar el alta.

Llegar de noche a un camping con una caravana es una experiencia poco recomendable. Hacerlo además a un camping abarrotado, con calles estrechas, coches mal aparcados y nulo acceso a las parcelas libres es terrible.

Como no podia doblar la ultima esquina para llegar a nuestra parcela, decidí junto al chico de mantenimiento del camping desengancharla y meterla a mano. Fue entonces cuando vi que la toma de la luz de la caravana estaba empotrada en el parachoques y era imposible desengancharla. El golpe que oí llegando al camping era la alcantarilla golpeando el enganche.

Y alli estaba yo, de noche, con un calor de espanto, sudado y tirado bajo el coche intentando golpear la toma de luz con un martillo a la luz del movil de mi mujer. Las dos niñas lloraban desconsoladamente y un corro de espectadores me daba consejos.

Al final pude desengancharla y con la ayuda de los vecinos llevarla a mi parcela. Las 11 de la noche. Sin cenar y sin montar el campamento.

Nuestra parcela era muy estrecha, tanto que solo cabia la caravana, el coche y poco más. Tenia toma de agua y estaba recubierta por algo de grava. Los vecinos estaban literalmente al lado, lo cual me pone de los nervios. Al final cenamos y nos acostamos.

Por la mañana inspeccionamos el camping. Estaba a tope con muchisima gente fija. Me soprendió por primera vez la cantidad de gente que va con tiendas de campaña. No se si es por la crisis o era algo habitual antes, porque yo como dice el titulo del blog.. llevo poco en esto.

Un parque infantil destartalado, un pequeño y cutre supermercado, y una piscina repleta de gente era lo mas interesante del camping. así que se inspeccionó rápido. Yo estaba obsesionado con reparar el enganche aflojando un par de tuercas y volviendolo a colocar en su posición, pero no tenia las herramientas. Así que buscamos un chino con sección de ferretería y compre un par de llaves inglesas grandes (junto con varias cosas más.. siempre picamos).

Lo arreglé sin problemas y nos fuimos a El Verger a comer una fideguá excelente en un sitio llamado L’Alcoia.

Para terminar el dia, intentamos buscar la playa donde yo veraneaba de pequeño, pero fue imposible ya que la zona esta repleta de calas y accesos, todos iguales, por lo que me rendí y me dirigí al pueblo donde vivi unos años: Pego.

Localicé el bloque de pisos donde vivia, al pie de una plaza grande (donde me cai de pequeño a una alcantarilla) y le dimos la merienda a las niñas. Habia pasado mas de 30 años y el sitio estaba casi igual.

De vuelta al camping nos desviamos hacia el sanatorio de Fontilles, donde tradicionalmente trataban a enfermos de lepra. El padre de mi mujer, que falleció hace unos años, era uno de los patronos de aquel lugar y a mi mujer le hacía ilusión visitarlo. Era un lugar tranquilo y bonito. Nada mas llegar, un cristo de varios metros de altura nos daba la bienvenida al lugar. Mi hija Paula al verlo, salio corriendo chillando.. “Mira.., La Virgen del Rocío!! ” Con poco mas de dos años es facil confundir a la virgen con Jesucristo.., que le vamos a hacer.

Ya de vuelta cenamos unas hamburguesas y nos fuimos a dormir..  nos esperaba un dia duro… Teniamos que llegar a Zaragoza.

 

 

 

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